Tengo dos libros de Norberto Galasso. "Historia de la Argentina", se llaman. Uno y Dos. Son, quieren ser, un segundo intento de fundación. Voy a morirme en el intento, si es necesario.
Leyendo la Historia y yéndome por las ramas cuando puedo, me he encontrado con textos conmovedores y, por suerte, con la película de Olivera. Omitiré detalles relacionados con militancias que no son mías. Sólo diré que estoy cada vez más orgulloso de la militancia de mi Papá.
Sólo diré ésto:
"La Patagonia rebelde o la Patagonia trágica es el nombre que recibió la lucha protagonizada por los trabajadores anarcosindicalistas en rebelión de la provincia de Santa Cruz, en la Patagonia argentina, entre 1920 y 1921. Comenzó como una huelga contra la explotación de los patrones (de mayoría inglesa), luego reprimida por el ejército al mando del teniente Héctor Benigno Varela, enviado por el entonces presidente Hipólito Yrigoyen. A su término, 1.500 obreros habían sido fusilados."
Omitiré también mi opinión acerca del Socialismo argentino. Omitiré (y me cuesta) mi opinión acerca de la pertinaz ceguera de quienes ignoran a quiénes representan. Diré solamente que hay que leer la Historia y tratar de desentrañar la Historia para acercarse a comprender, un poquito, de qué va la película que vivimos.
"La Patagonia Rebelde" cuenta la historia de las huelgas y ulteriores fusilamientos de los cuales fueron culpables la Sociedad Rural y el gobierno de un prócer. Con guión de Osvaldo Bayer, con la fotografía cruda de Víctor Hugo Caula (todos de pie), y las actuaciones de Pepe Soriano, Héctor Alterio, Federico Luppi y decenas de nombres que hace sonar -todavía- campanitas en la memoria, la película conmueve a quien quiera oír y quiera ver.
Diré que me dejaron entrar al cine con once años. Diré que después vino el terremoto y que después vinieron cosas peores. Diré que un joven militante peronista llamado Néstor Kirchner aparece en la película como extra. Diré que la vida es redondita: El niño que vio al extra estuvo en el velorio del extra. Diré que el niño era feliz a fuerza de ganas y que el adulto de la ceremonia final era feliz porque pensaba habérselo ganado.
Diré que los juguetes de los chicos pobres suelen durar poco, pero diré también que a veces, a veces, el cine posibilita revivir cosas. Cosas. Por un ratito.
Si consiguen la película (puede verse en Youtube por partes), si la ven, imaginen por un ratito que están en un cine al aire libre. Que están por ocurrir una muerte, un golpe de Estado y un terremoto, pero que son felices porque ignoran el infierno que se viene.
Y conscientes de esa ignorancia, vean la lucha de los obreros patagónicos y vean quiénes son quiénes.
Y, sobre todo, crean en lo único que hay: Uno.
Abrazos.
Cuentitos y musiquita. Who cares?
No se pierden nada
Tuesday, April 10, 2012
Saturday, March 31, 2012
Etiquetas y códigos de convivencia (De Laura Galletita)
Ésto ha publicado la amiga Laura Galletita en su querido blog.
http://arteybrujeria.blogspot.com.ar/2012/03/etiquetas-y-codigos-de-convivencia.html
Mi respuesta es muy larga, no cabe en los comments. La dejo aquí:
Hola Laura, hola gentes!
Yo traigo aquí un comentario incómodo. Y es que la situación es bien compleja, razón por la cual las posiciones maniqueas ajustan los zapatos de cualquiera, hasta el punto de impedirte caminar de tanta ampolla que te sale en las patas.
Mi comentario incómodo es acerca de lo que Laura (y no la culpo) llama "megaminería". El prefijo hace suponer que existen cosas tales como la "miniminería" y la "mesominería". No deja de ser una etiqueta. Vamos a ver: Yo me dedico a la hidrogeología, y tengo la suerte de poder estar en ámbitos estrictamente académicos y en otros estrictamente comerciales. Y la suerte, digo, porque escucho todas las campanas.
Hace unos días estuve en Andalgalá, por laburo, y podría comentar por ejemplo que a cuatro mil metros de altura se escuchan campanas muy diáfanas. Hay gente que trabaja en minería, cuyos padres trabajaban en minería y cuyos abuelos hacían tres cuartos de lo mismo. Es gente que si no trabaja en lo único que tenemos estas provincias eternamente miserables, debería irse a ser despreciados en el conurbano bonaerense, cosa que ya sucedía antes de que empezaran los grandes proyectos mineros aquí.
De chiquito me decían en la escuela: "San Juan va a ser próspero cuando se empiece a explotar tal yacimiento". Eran épocas en las que éramos apenitas conocidos por los vinos, el viento Zonda y las crudelísimas cifras de mortalidad del Chagas, que se llevó puesto entre otros a mi viejo a la edad de 38 años, dejando a tres niños huérfanos con una madre de 30 años sumidos en una pobreza que, créanme, les resultaría difícil de imaginar. Corrían los gloriosos '70. La gente pobre laburaba en la cosecha de la uva, familias enteras vendimiando por dos mangos, explotados por los hijos de mil putas de siempre, sin derecho a educación ni vivienda (no digamos ni tan siquiera digna), ni muchísimo menos a salud. Era esclavitud lisa y llana. Hoy nuestros laburantes han aprendido a exigir que se respeten las normas de salud y seguridad en el trabajo. Vengan y vean, por favor.
¿Por qué se apoya a la megaminería y no a las papeleras? Porque las papeleras contaminan mucho, muchísimo más y de manera mucho, muchísimo más directa. Es más: quiero una sola prueba fehaciente, cuantitativa, de que en Alumbrera se usa cianuro. No va a aparecer, porque no se usa.
El año pasado estuve en un congreso sobre comunicación sutentable en minería, donde estaban representados desde Nación hasta Página/12. Daba pena y vergüenza ver que el idiota de Página/12 coincidía con el idiota de TN Ecología. Da pena porque lo que evidencia este tipo de coincidencia entre gente que piensa ta diferente es ni más ni menos que la ignorancia. Pero eso no sería nada, porque nadie está obligado a saber de todo. Pero quien saca chapa de ecologista bien podría tener la decencia de informarse de todas las cuerdas que toca una determinada actividad. Al muchacho de Página le parecía "poca gente" sesenta mil personas trabajando en un proyecto minero. Por supuesto, si la comparás con la cantidad de cabecitas que trabajan en Puerto Madero, debemos andar por ahí. Desde el Obelisco no se vislumbra un sólo guanaco, te lo aseguro.
Lo que he dicho hasta aquí tiene la finalidad de mostrar algún que otro gris. No tengo afán beligerante, pero sí soy muy vehemente cuando me tocan a mi pueblo. Yo quiero minería responsable (la limpia no existe, como no hay curtiembres limpias, ni ingenios azucareros limpios ni papeleras limpias), y trabajo en defensa del medio ambiente midiendo variables que indican si tal o cual proceso se está produciendo, y diseñando sistemas que eviten que tal o cual cosa mala suceda. Y a veces suceden accidentes. A veces se caen aviones. A veces chocan trenes. A veces se caen edificios.
Lo que se debe discutir, me parece, no es el sí o el no a la minería. Lo que se debe discutir es cuánto queda en el país de la papota, cómo se ejecutan bien los planes de cierre y cómo se avanza sobre la diversificación de los recursos para cuando se abandonen los proyectos. Pero ¿no es acaso maniqueo el tener que estar en contra o a favor, máxime cuando se vive junto a esa podredumbre de Riachuelo y no se dice absolutamente nada?
La explotación minera se puede hacer bien. Se está haciendo bastante bien. Se puede mejorar, claro está. Pero por favor, movamos un poquito el foco y miremos qué hay más allá del halo que ilumina Pino Solanas o del que iluminan las corporaciones.
Laura, espero que sepas disculpar si me fui de mambo con la longitud del texto o con alguna explresión. Te aseguro que tengo por este blog el mayor de los cariños y que lo que he dicho aquí tiene afán de construir.
No vayaser que después dejes de escuchar la musiquita que de vez en cuando hago.
Muchos abrazos.
http://arteybrujeria.blogspot.com.ar/2012/03/etiquetas-y-codigos-de-convivencia.html
Mi respuesta es muy larga, no cabe en los comments. La dejo aquí:
Hola Laura, hola gentes!
Yo traigo aquí un comentario incómodo. Y es que la situación es bien compleja, razón por la cual las posiciones maniqueas ajustan los zapatos de cualquiera, hasta el punto de impedirte caminar de tanta ampolla que te sale en las patas.
Mi comentario incómodo es acerca de lo que Laura (y no la culpo) llama "megaminería". El prefijo hace suponer que existen cosas tales como la "miniminería" y la "mesominería". No deja de ser una etiqueta. Vamos a ver: Yo me dedico a la hidrogeología, y tengo la suerte de poder estar en ámbitos estrictamente académicos y en otros estrictamente comerciales. Y la suerte, digo, porque escucho todas las campanas.
Hace unos días estuve en Andalgalá, por laburo, y podría comentar por ejemplo que a cuatro mil metros de altura se escuchan campanas muy diáfanas. Hay gente que trabaja en minería, cuyos padres trabajaban en minería y cuyos abuelos hacían tres cuartos de lo mismo. Es gente que si no trabaja en lo único que tenemos estas provincias eternamente miserables, debería irse a ser despreciados en el conurbano bonaerense, cosa que ya sucedía antes de que empezaran los grandes proyectos mineros aquí.
De chiquito me decían en la escuela: "San Juan va a ser próspero cuando se empiece a explotar tal yacimiento". Eran épocas en las que éramos apenitas conocidos por los vinos, el viento Zonda y las crudelísimas cifras de mortalidad del Chagas, que se llevó puesto entre otros a mi viejo a la edad de 38 años, dejando a tres niños huérfanos con una madre de 30 años sumidos en una pobreza que, créanme, les resultaría difícil de imaginar. Corrían los gloriosos '70. La gente pobre laburaba en la cosecha de la uva, familias enteras vendimiando por dos mangos, explotados por los hijos de mil putas de siempre, sin derecho a educación ni vivienda (no digamos ni tan siquiera digna), ni muchísimo menos a salud. Era esclavitud lisa y llana. Hoy nuestros laburantes han aprendido a exigir que se respeten las normas de salud y seguridad en el trabajo. Vengan y vean, por favor.
¿Por qué se apoya a la megaminería y no a las papeleras? Porque las papeleras contaminan mucho, muchísimo más y de manera mucho, muchísimo más directa. Es más: quiero una sola prueba fehaciente, cuantitativa, de que en Alumbrera se usa cianuro. No va a aparecer, porque no se usa.
El año pasado estuve en un congreso sobre comunicación sutentable en minería, donde estaban representados desde Nación hasta Página/12. Daba pena y vergüenza ver que el idiota de Página/12 coincidía con el idiota de TN Ecología. Da pena porque lo que evidencia este tipo de coincidencia entre gente que piensa ta diferente es ni más ni menos que la ignorancia. Pero eso no sería nada, porque nadie está obligado a saber de todo. Pero quien saca chapa de ecologista bien podría tener la decencia de informarse de todas las cuerdas que toca una determinada actividad. Al muchacho de Página le parecía "poca gente" sesenta mil personas trabajando en un proyecto minero. Por supuesto, si la comparás con la cantidad de cabecitas que trabajan en Puerto Madero, debemos andar por ahí. Desde el Obelisco no se vislumbra un sólo guanaco, te lo aseguro.
Lo que he dicho hasta aquí tiene la finalidad de mostrar algún que otro gris. No tengo afán beligerante, pero sí soy muy vehemente cuando me tocan a mi pueblo. Yo quiero minería responsable (la limpia no existe, como no hay curtiembres limpias, ni ingenios azucareros limpios ni papeleras limpias), y trabajo en defensa del medio ambiente midiendo variables que indican si tal o cual proceso se está produciendo, y diseñando sistemas que eviten que tal o cual cosa mala suceda. Y a veces suceden accidentes. A veces se caen aviones. A veces chocan trenes. A veces se caen edificios.
Lo que se debe discutir, me parece, no es el sí o el no a la minería. Lo que se debe discutir es cuánto queda en el país de la papota, cómo se ejecutan bien los planes de cierre y cómo se avanza sobre la diversificación de los recursos para cuando se abandonen los proyectos. Pero ¿no es acaso maniqueo el tener que estar en contra o a favor, máxime cuando se vive junto a esa podredumbre de Riachuelo y no se dice absolutamente nada?
La explotación minera se puede hacer bien. Se está haciendo bastante bien. Se puede mejorar, claro está. Pero por favor, movamos un poquito el foco y miremos qué hay más allá del halo que ilumina Pino Solanas o del que iluminan las corporaciones.
Laura, espero que sepas disculpar si me fui de mambo con la longitud del texto o con alguna explresión. Te aseguro que tengo por este blog el mayor de los cariños y que lo que he dicho aquí tiene afán de construir.
No vayaser que después dejes de escuchar la musiquita que de vez en cuando hago.
Muchos abrazos.
Tuesday, March 6, 2012
Te lo juro por mi vieja que existen
De chiquito, jamás me atreví a jurar por mi vieja en vano.
Después, no sé cuándo (o sí sé, tal vez, y quizás no me atreva a remontarme tan atrás, para no descubrir un monstruo), me dí cuenta de que no hay cosas tales como premios y castigos. Todo se paga. Todo.
Sin embargo, voy a hacer un paréntesis de inocencia en este momento y por el lapso de unos minutos, para decirte que te juro por mi vieja que existen:
Los fantasmas. Mirá. Mirá lo que cuelga en tu ropero. Fijáte en lo que tapa la pintura nueva de tu habitación. Mirá la mancha ésa. Recordá las fotos que ya no tenés.
Las brujas. En fin.
La magia: Hoy he sonreído varias veces y he almorzado tomates y frutas acompañado por alguien que me eligió por alguna razón misteriosa.
La negrura. Viene en un tren y se lo lleva todo excepto la decisión.
Lo abstracto. Aquí lo tengo en una tesis ajena que debo juzgar.
Lo bello. Hoy lo he visto jugar al fútbol y comerse una tarta y darme un beso y decirme que me ama.
La felicidad: La tuve y la tuve tan por segura que se me perdió como el DNI.
Pero al DNI se lo saca por duplicado, nuevo y celeste,en el Registro Civil. Igualito que al matrimonio.
Después, no sé cuándo (o sí sé, tal vez, y quizás no me atreva a remontarme tan atrás, para no descubrir un monstruo), me dí cuenta de que no hay cosas tales como premios y castigos. Todo se paga. Todo.
Sin embargo, voy a hacer un paréntesis de inocencia en este momento y por el lapso de unos minutos, para decirte que te juro por mi vieja que existen:
Los fantasmas. Mirá. Mirá lo que cuelga en tu ropero. Fijáte en lo que tapa la pintura nueva de tu habitación. Mirá la mancha ésa. Recordá las fotos que ya no tenés.
Las brujas. En fin.
La magia: Hoy he sonreído varias veces y he almorzado tomates y frutas acompañado por alguien que me eligió por alguna razón misteriosa.
La negrura. Viene en un tren y se lo lleva todo excepto la decisión.
Lo abstracto. Aquí lo tengo en una tesis ajena que debo juzgar.
Lo bello. Hoy lo he visto jugar al fútbol y comerse una tarta y darme un beso y decirme que me ama.
La felicidad: La tuve y la tuve tan por segura que se me perdió como el DNI.
Pero al DNI se lo saca por duplicado, nuevo y celeste,en el Registro Civil. Igualito que al matrimonio.
Friday, January 13, 2012
El Enemigo
Es una pena que en el ejército yanki no estén Matt Damon ni Adrien Brody. Y es una pena que Obama no sea Denzel Washington. La vida, el mundo, sería mucho más amable si fuera celuloide. O blue ray. Yo mismo podría usar fade outs, algunas noches.
Pero no. El ejército yanki está formado por una pandilla de carniceros muy, muy enfermos. Una banda de asesinos completamente locos es el ejército que proteje a la Democracia en este mundo. Una horda de sociópatas comandados por un hipócrita que pasa por bueno (y tanto pasa por bueno que le han dado el Premio Nóbel de la Paz), ha ganado la Guerra Fría, y no conforme, ha aprovechado el incendio de dos edificios para destruir ciudades debajo de las cuales hay petróleo.
Iba a linkear las imágenes de esos psicópatas que llaman "marines" meando sobre esos cuerpos morenos.
No lo haré.
Avísenme cuando se acabe la Edad Media.
Pero no. El ejército yanki está formado por una pandilla de carniceros muy, muy enfermos. Una banda de asesinos completamente locos es el ejército que proteje a la Democracia en este mundo. Una horda de sociópatas comandados por un hipócrita que pasa por bueno (y tanto pasa por bueno que le han dado el Premio Nóbel de la Paz), ha ganado la Guerra Fría, y no conforme, ha aprovechado el incendio de dos edificios para destruir ciudades debajo de las cuales hay petróleo.
Iba a linkear las imágenes de esos psicópatas que llaman "marines" meando sobre esos cuerpos morenos.
No lo haré.
Avísenme cuando se acabe la Edad Media.
Tuesday, January 10, 2012
¿Hasta cuándo estos días?
No es el calor ni son los gritos de los porteños. No es el interminable trámite bancario, no es el idiota que cree que no lo es y que los demás sí lo son.
--¿Quién va a atenderme?-pregunto, cuando una gorda ventajera, que no ha sacado número, intenta pasar delante mío.
(Ahora llevo sentado 20 minutos en un bar. Debo haberme vuelto invisible o debo ser muy muy poquita cosa, en efecto)
-- Eso depende de su problema. Aquí son todos clientes.-dice el genio bancario.
-- No lo pongo en duda. Por eso es que me pregunto quién va a atenderme, dado estoy delante de la señora. ¿Van por numero?
-- Eso depende de su necesidad. -me dice el futuro ministro de Hacienda-¿Qué necesita?
-- Su pregunta me lleva a suponer que pretende Usted que los presentes se enteren de que quiero cancelar mi cuenta, dado que he sido diagnosticado de cáncer de vegiga, y necesito todos mis ahorros para el tratamiento.- digo, y todos se enteran.
-- Eso lo atiende mi compañera.- Dice el oligofrénico.- Lo lamento.
-- Yo lamento lo suyo también.- digo y espero a que me llamen ya sea por número o por cansancio, en esta ciudad en la que todos se gritan y hablan por teléfono a los gritos y se cagan en los demás y los creativos publicitarios encuentran maravilloso burlarse del acento de lo que llaman el Interior y un líder de izquierdas pesa en su balanza chueca los votos, y le pesan más los porteños y sin embargo ninguna herida termina nunca de sangrar.
Qué día de mierda.
--¿Quién va a atenderme?-pregunto, cuando una gorda ventajera, que no ha sacado número, intenta pasar delante mío.
(Ahora llevo sentado 20 minutos en un bar. Debo haberme vuelto invisible o debo ser muy muy poquita cosa, en efecto)
-- Eso depende de su problema. Aquí son todos clientes.-dice el genio bancario.
-- No lo pongo en duda. Por eso es que me pregunto quién va a atenderme, dado estoy delante de la señora. ¿Van por numero?
-- Eso depende de su necesidad. -me dice el futuro ministro de Hacienda-¿Qué necesita?
-- Su pregunta me lleva a suponer que pretende Usted que los presentes se enteren de que quiero cancelar mi cuenta, dado que he sido diagnosticado de cáncer de vegiga, y necesito todos mis ahorros para el tratamiento.- digo, y todos se enteran.
-- Eso lo atiende mi compañera.- Dice el oligofrénico.- Lo lamento.
-- Yo lamento lo suyo también.- digo y espero a que me llamen ya sea por número o por cansancio, en esta ciudad en la que todos se gritan y hablan por teléfono a los gritos y se cagan en los demás y los creativos publicitarios encuentran maravilloso burlarse del acento de lo que llaman el Interior y un líder de izquierdas pesa en su balanza chueca los votos, y le pesan más los porteños y sin embargo ninguna herida termina nunca de sangrar.
Qué día de mierda.
Thursday, December 8, 2011
Un litro de vino prestado que no pienso pagar
Tus ojos de nave viajando hacia mí.
He visto la sombra de un perro y después fue un perro. Se volvió perro ante mis ojos, mientras decidía perder mi peluquín, porque cuando lo veía (al perro, a la sombra) era un perro blanco y eran dos gatos, pero después era un perro que tenía miedo. Más miedo que yo.
Y me doy cuenta de que resulta tan pero tan fácil perderlo todo, absolutamente todo. Resulta tan fácil que te lleve por delante un tren que empieza con una frase hecha y que trae como furgón de cola un email lleno de frases que no son para uno. "Vos te merecés algo mejor".
Thank you, but no, thank you.
Después de luchar y luchar para no deberle nada a ENTEL, viene ENTEL y te pasa la factura igualito que a todo mortal. Y es que entonces uno debe concluir que es igualito a otro. Vaya decepción.
El poeta tenía razón. Tengo que conseguir, otra vez, mucha madera.
Cuando era chiquito me hicieron mierda un autito, de puro cobarde que fui, por quedarme sentado en una piedra blanca. Por no dejarme romper la trompa. Por no calcular bien los valores: me equivoqué.
Tiráte ya del trampolín: ¿Para quién es eso de "Te deseo que encuentres esto o aquello"? Tiráte ya del trampolín. Y si no te dan los ovarios para hacerlo, al menos tené la decencia de bajar, altiva, la escalerita por la que subiste.
Porque es el caso que subiste y que en el medio te fueron dadas miles de cosas que decidiste que no valían tanto la pena. Y entonces digo, digo entonces, digo. Ojalá que valgan la pena las cosas que decidiste que sí. Y entonces digo: Te deseo que encuentres ésto y aquello. Porque soy yo quien no le debe nada a ENTEL. Porque no vas a quitarme mi autito.
Porque no entendiste un carajo.
He visto la sombra de un perro y después fue un perro. Se volvió perro ante mis ojos, mientras decidía perder mi peluquín, porque cuando lo veía (al perro, a la sombra) era un perro blanco y eran dos gatos, pero después era un perro que tenía miedo. Más miedo que yo.
Y me doy cuenta de que resulta tan pero tan fácil perderlo todo, absolutamente todo. Resulta tan fácil que te lleve por delante un tren que empieza con una frase hecha y que trae como furgón de cola un email lleno de frases que no son para uno. "Vos te merecés algo mejor".
Thank you, but no, thank you.
Después de luchar y luchar para no deberle nada a ENTEL, viene ENTEL y te pasa la factura igualito que a todo mortal. Y es que entonces uno debe concluir que es igualito a otro. Vaya decepción.
El poeta tenía razón. Tengo que conseguir, otra vez, mucha madera.
Cuando era chiquito me hicieron mierda un autito, de puro cobarde que fui, por quedarme sentado en una piedra blanca. Por no dejarme romper la trompa. Por no calcular bien los valores: me equivoqué.
Tiráte ya del trampolín: ¿Para quién es eso de "Te deseo que encuentres esto o aquello"? Tiráte ya del trampolín. Y si no te dan los ovarios para hacerlo, al menos tené la decencia de bajar, altiva, la escalerita por la que subiste.
Porque es el caso que subiste y que en el medio te fueron dadas miles de cosas que decidiste que no valían tanto la pena. Y entonces digo, digo entonces, digo. Ojalá que valgan la pena las cosas que decidiste que sí. Y entonces digo: Te deseo que encuentres ésto y aquello. Porque soy yo quien no le debe nada a ENTEL. Porque no vas a quitarme mi autito.
Porque no entendiste un carajo.
Saturday, December 3, 2011
Tango
Ayer estuve otra vez en Buenos Aires.
Y después me fui.
Los porteños no tienen (no la mayoría) esa suerte. Tienen que quedarse ahí, y como constituyen una especie que debe creer, para subsistir, que viven en el mejor lugar del Mundo, entonces se creen que esa maravillosa ciudad es otra ciudad.
Algunos creen que es una ciudad californiana, y entonces le ponen nombres californianos a pedacitos de barrios porteños. Y les queda mal, pero como no se dan cuenta, son felices.
Algunos creen que es un suburbio neoyorquino, y entonces cuelgan lucecitas de colores (no pueden evitar colgarlas mal, de puro apurados que son), y ponen gigantografías de baja resolución (para ahorrar), y se agolpan y se codean y dan un poquito de pena. Un poquito.
Algunos se creen que es un barrio barcelonés, y cocinan una paella mezquinándole a la tinta del calamar y pasándose bastante en la sal para compensar.
Algunos se creen que es un arrabal parisino y dejan de bañarse por un par o cuatro de semanas.
Yo tuve la suerte de mirarlos desde un balcón en el que fui muy feliz por un ratito. Después me desperté y aquí estoy, sacudiéndome la modorra para ir a trabajar, como buena poquita cosa que soy.
Tal vez debería seguir soñando, como ellos.
Y después me fui.
Los porteños no tienen (no la mayoría) esa suerte. Tienen que quedarse ahí, y como constituyen una especie que debe creer, para subsistir, que viven en el mejor lugar del Mundo, entonces se creen que esa maravillosa ciudad es otra ciudad.
Algunos creen que es una ciudad californiana, y entonces le ponen nombres californianos a pedacitos de barrios porteños. Y les queda mal, pero como no se dan cuenta, son felices.
Algunos creen que es un suburbio neoyorquino, y entonces cuelgan lucecitas de colores (no pueden evitar colgarlas mal, de puro apurados que son), y ponen gigantografías de baja resolución (para ahorrar), y se agolpan y se codean y dan un poquito de pena. Un poquito.
Algunos se creen que es un barrio barcelonés, y cocinan una paella mezquinándole a la tinta del calamar y pasándose bastante en la sal para compensar.
Algunos se creen que es un arrabal parisino y dejan de bañarse por un par o cuatro de semanas.
Yo tuve la suerte de mirarlos desde un balcón en el que fui muy feliz por un ratito. Después me desperté y aquí estoy, sacudiéndome la modorra para ir a trabajar, como buena poquita cosa que soy.
Tal vez debería seguir soñando, como ellos.
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