Cuentitos y musiquita. Who cares?

No se pierden nada

Friday, July 18, 2014

I will see you screaming. Imputabilidad para todos y todas.

Hay una palabrita inglesa de raíz animal que anda rondando por ahí. Suaviza la crueldad, como pasa casi casi con todos los anglicismos. Como call center o free o outlet.  Cuando llamás te atiende un call center, que quiere decir que no te atiende nadie que pueda solucionar tu problema o contestar una pregunta sencilla formulada en castellano. Cuando contratás un servicio de porquería porque no te queda otra, tenés tres números free, que quiere decir que te cobran un poco menos cuando llamás a alguna de las tres personas que dan más de cinco mangos por tu vida. Y si querés comprar ropa de porquería en un lugar carísimo, la comprás carísima en un outlet y te hacés la idea de que está muy, muy rebajada de precio. Es así con las palabras en inglés: al tilingo de mierda le suenan suavecitas.

Un matón, un bravucón, una persona que abusa de alguien débil, es, en inglés, bully. Si se lo busca en ese anacronismo que es el diccionario, se verá que tiene más acepciones positivas que otra cosa. Pero he aquí que se ha puesto de moda para definir a la agresión organizada contra una persona débil. Débil por algo, débil por alguna cosa. Cuidado: en Norteamérica los chicos agarran un arma de fuego y cagan a tiros a diez o veinte o treinta personas, y eso no es bullying. Bullying es la típica bravuconada del que abusa del más chico, del más débil. En un punto es algo que siempre existió y que tiene un camino de justicia: si te das cuenta de que al precio de un par de dientes podés pegarle un rodillazo en la entrepierna al hijo de puta que te maltrata, estás salvado. Te lo juro que estás salvado de ése y, por el mismo precio, de todos los que se vengan. El resto es abuso, crueldad, maltrato, abandono, cobardía.

No he escuchado una sola voz pidiendo la imputabilidad de los menores que se organizaron hace unos días en San Juan para vejar a una criatura. Sí he escuchado voces pidiendo la imputabilidad de menores que roban carteras y celulares y cosas así. No para los que catalizaron su odio por la red social de redes sociales. Sí he escuchado "peros" atenuantes. Atenuantes. Como si se pudiera.

Nenes: ojalá engorden, crezcan y tengan chicos. Y ojalá que esos chicos sean distintos. Ojalá que sean distintos y distintos de ustedes. Ojalá que por distintos sean mejores, aunque bien pensado, otro remedio no queda. Ojalá viva para ver cómo sus padres tienen que vender hasta la rueda de auxilio de la Hilux para pagar parte del daño. Y anatema, anatema , anatema sobre vuestro vientre y sobre vuestra simiente, hijos de seis dedos, hijos con cola de chancho, hijos con ojos de dos colores diferentes, así se les mean y cagan congéneres encima y nos vemos todos en el Infierno, por mierdas, por basuras, por soretes, por hijos y nietos de soretes hijos de mil putas.  Pero sobre todo, ojalá que vuestros padres tengan que vender la casa del barrio privado, la camioneta y la finca de mierda para pagar la tremenda cagada que se mandaron, y ojalá que a las chicas les toque un marido bodeguero alcohólico gordo y golpeador, y que los chicos les toque una mujer inútil, bulímica y golpeadora, y que la infelicidad sea vuestro sino, ya que no es vuestro sino el entender el significado de la palabra sino, ni de la palabra anatema, ni de la palabra simiente ni de la palabra Hilux.

  

Friday, June 6, 2014

Blobos

Es un logro, Su Mierda. Cuando uno tiene gente que le paga el gin tonic de Bombay una y dos y cien veces.
Pensé en tí. Y te pensé en blobos. Y todo lo demás, y así.
Blobos. Blobos. Bonita. Muy muy bonita. Blobos.
Blobos.

Wednesday, May 28, 2014

Sunday, May 25, 2014

Verte

Verte. Verte otra vez. Mirarte, amor, otra vez.
Este milagro que nunca se termina. Verte.
Hola, otra vez, Amor. Hola de nuevo, hola tal vez, hola invierno. Hola, Amor, otra vez.
It wears me out.

La verdad, es que todo es bastante injusto. Personalmente, me he pasado bastantes horas esperando porque me dijeron "a las siete" y después resultó que no. O porque me dijeron "yo te aviso" y después no me avisaron. Pero aquí  estás. Necesitaría unas tres o cuatro vidas más para darme cuenta de que eras fake plastic tree: de que decías "pasáme a buscar" y que después vendrías por tu cuenta de comer fideos sojeros. Los hijos de puta más grandes encuentran a Dios. Y la podredumbre nos llega a todos.

Entretanto, uno deja de preguntarse if I could be who you wanted all the time, por suerte, y hasta aguanta las sacudidas del imperfecto avión de mierda.

Hola otra vez. Me muero por volver a verte.

Sunday, May 18, 2014

Desolation Row

David Moreyra.
David Moreyra.
David Moreyra: Condenado a muerte por más de cincuenta hijos de mil y una y cincuenta mil y una putas: Ojalá tu fantasma atormente por siempre las almas de quienes te ejecutaron tan sumariamente. Y las de los que estamos discutiendo que si estábamos cansados de que nos robaran carteras, porque si es ese el tema, ojalá nos lleve a todos el viento del Infierno, porque si es esa la memoria y es ese el colofón, ojalá, plazca a Dios, que el viento del Infierno nos patee la cabeza hasta la muerte a todos.

La resistencia a la compresión de los huesos humanos es de unos 170 Newtons por cada milímetro cuadrado de superficie. Son mil setecientas atmósferas. Hay que aplicar más de mil setecientas atmósferas de presión sobre la cabeza de una persona para hacerle perder masa encefálica, como hicieron los cincuenta hijos de puta con David Moreyra, a quien al lado de la palabra "ladrón" nadie puso el obligatorio "supuesto" que manda el principio de inocencia. Más de mil setecientas atmósfera sobre una cabeza de persona, porque, claro, debería empezar por considerar a David Moreyra como persona antes de romperle el cráneo a patadas.

El secreto para matar a patadas a David Moreyra es no considerarlo persona. Entonces y solo entonces se consigue aplicar más de mil setecientas atmósferas de presión sobre su cabeza, hasta hacerle perder masa encefálica, hasta hacerle mierda la cabeza, hasta destrozarle la cabeza, hasta matarlo haciéndole puré la cabeza como hicieron esos más de cincuenta asesinos que mataron a David Moreyra.

Pero mirá qué cosa: Su papá lo reconoció por un tatuaje en el tobillo: Las iniciales de sus hermanitos. Porque David Moreyra tenía hermanos. Y tenía mamá y tenía papá y tenía familia, y era pobre y era bello, y bello y joven, y persona. Su papá lo reconoció muerto porque más de cincuenta hijos de puta mataron a patadas a David Moreyra,

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y aunque a veces quisiera irme de aquí, lejos de aquí, no estar aquí, pienso que David Moreyra tenía un nombre, ese nombre, y que Más de Cincuenta Hijos de Puta no es un nombre tan bonito como David Moreyra, y entonces capaz qué sé yo. Qué sé yo.

Decíme, Hijo de Puta: decíme, decíme, decíme, Hijo de Puta, que NUNCA TE CHOREASTE NADA. Hijo de Puta, decíme que NUNCA JAMÁS TE ROBASTE NADA. Decíme, Hijo de Puta, que nunca le esquivaste a un impuesto. Hijo de Puta, decíme que jamás te hiciste el choto con un vuelto. Decíme, Hijo de Puta, que sos níveo de tan digno y que jamás coimeaste a un cana, que nunca evadiste Ganancias, que jamás evitaste una puta factura, que en tu vida te hiciste con un diego, qu nunca jamás te trajiste un perfume de contrabando. Dale que va. Dale que va.

Me quiero ir de aquí. Y que no me anoticien de nada, a no ser que el remitente venga de Desolation Row: David Moreyra.

Decíme, Hijo de una Gran Puta, que no sos digno de que te hagan mierda la cabeza.


Tuesday, April 29, 2014

Globo Rojo

A:
Yo no sé porqué me pegó. Miren. Miren cómo me sangra. Miren. ¿Quieren ver? Miren cómo sangro. Ésto es lo que tengo por dentro: un globo espeso, negro, bulboso y dulzón. Lo sé porque lo he probado y es dulce o casi casi. No les voy a dar, porque es mío y es para mí. Es así: a veces (casi siempre) me lastimo. Por ejemplo me lastimo las rodillas, que es lo que más me lastimo hoy por hoy, y entonces paso un dedo y pruebo y es dulce. Pero es dulce para mí porque es mío y soy yo, dulce, cómo quisiera, cómo quisiera ser así de dulce cuando me miran, cuando me ven, cuando me prueban. Pero no quiero que me prueben, la verdad. Una burbuja de sangre es así: te ponés unas zapatillas grises y te escapás una siesta y es febrero. Saltás un canal y hay espinas que tienen que ser de algarrobo y una espina de seguramente algarrobo se te clava justito donde
(Aquiles tenía ese punto débil, pobre mortal Aquiles. Canta, oh, Diosa, oh, Diosa, canta, canta, la cólera del Pélida Aquíleo que causó infinitos males a los aqueos y que precipitó al Hades tantas almas de ilustres guerreros. Cumplíase la voluntad de Zeus. Canta, oh, Diosa. Serví para algo, oh, Diosa)
la carne es muy blanda entre lo que es el talón y lo que es el resto de mi pie, que tanto agradezco tener, la verdad, dado que los nenes esos de la Talidomida no tienen, parece, pies. Qué cagada la Talidomida. Qué cagada esto que nos están haciendo, como por ejemplo la espina de seguramente  algarrobo, que cuando me la saco sale limpia mientras que de mi
Talón
pie brota una sola gota burbuja globo de (sangre) mí, negra roja saramaga ensordecedora espeluznante-thriller, de (sangre) mí brillante grassiosa. Eso brota de mí y eso debería haber dejado brotar por única vez, antes de que lloviera sobre Granada.
Después, debería haber dejado todos mis canales cerrados, para que nunca nada tan dulce, rojo, redondo, globo, y bello hubiera salido de mí. Para que nunca la Talidomida y nunca lluvia sobre Granada y nunca seguramente algarrobo.

B:
Miren cómo llueve. He dicho Granada y hemos decidido venir, con este bolso. Y ahora miren cómo llueve, justo hoy, aquí en Granada, de suerte que este bolso lleno de cartas viejas y de fotos viejas y de sábanas usadas, viejas, se me moja y no puedo llegar a tiempo para ganarle a esta tristeza de seguramente algarrobo. Me he traído a Granada un bolso de cartas viejas y fotos viejas y de sábanas usadas y viejas que se mojan bajo la lluvia (justo hoy tiene que llover sobre Granada, donde no llueve nunca), y pesan cada vez más y se van poniendo cada vez más y más tristes y no pueden más de tristes, y se me ocurre que este bolso de cartas, fotos y sábanas podrían entristecer a cuatro o cinco bellas, alegres ciudades  todas a la vez, así como entristecen Granada mientras apenas voy llegando, haciendo fuerzas por sonreír, mierda, por alivianar este bolso lleno de cartas tristes, de fotos tristes y de sábanas tristes y viejas de seguramente algarrobo, por hacerlo más liviano y que me permita, mierda, olvidarme de que cruzando un canal por culpa de escaparme, por culpa de querer saltar y por culpa de seguramente algarrobo, una vez me pinché en el
Talón
pie, y de que ahora, mierda, algarrobo, brota una sola burbuja globo gota de (lluvia) mí negra roja saramaga ensordecedora (lluvia) y la mierda si duele. Mierda si duele. Podría al menos no llover. Podría al menos no ser todo tan usado, viejo y triste y algarrobo. Porque cada vez que llueve aquí se corta la luz y uno llega a Granada tratando de que del bolso lleno de tristezas salga por lo menos una puta sonrisa. Pero no. Nada de sonrisas, todo seguramente Talidomida, porque justo hoy tenía que llover sobre Granada, donde no llueve nunca. Me cago en toda la Estadística. Canta, oh, Diosa, la cólera funesta del Pélida Aquíleo, que precipitó a la Alhambra unas patas que no daban de sí ni para salir diez cuadras de paseo por Granada bajo la lluvia.
Qué manera de perder la guita.

C:
Te pegué porque te vi sangrar y cada vez que sangraste me pareciste dulce, aunque no me dejaste probar. Deberías haberme dejado probar, agarrar, remontar, ver volar y reventar tu globo rojo. Quería tu globo rojo, deseaba tu globo rojo y todavía una parte de mí, destrozada por las uñas de cuatro gatitos muertos de hambre, quiere tu globo rojo para poder verlo volar y elevarse y remontar y reventar, para ver qué pasa cuando saltás sobre seguramente algarrobo.
Porque soy Talidomida y quisiera destrozar tu pie, tu sonrisa, tu seguramente algarrobo, tu canal. Quisiera verte remontar y volar y reventar y desmembrarte, si me lo permitís.
Vení, vení, vení y poné en mi regazo tu
Talón
pie cansado de querer saltar sobre seguramente algarrobo, mientras canto, Odiosa, la cólera del Pélida Aquíleo, cólera funesta que causó infinitos males a los aqueos, y que precipitó al Hades tantas almas de ilustres
Globos rojos.

Justo hoy tenía que llover sobre Granada.