Cuentitos y musiquita. Who cares?

No se pierden nada

Monday, July 29, 2013

Mamut

Una chica te pide un mamut.
Te miro a los ojos, mi Niño. Miro tus ojos. Miro tu mirada como he mirado tu sueño desde que fuiste.
Tu mirada vale más que la chica. Una mirada de tus ojos vale más que todas las miradas que miraron a la chica. Tu mirada tiene más fuerza que el hacha del valiente homo habilis. Tu mirada pesa muchísimo más que un mamut. Yo lo sé. Eso sí que sé.
Pero estás solo y sin hacha y sin tribu. Estás muy solo a merced de un perfume y de un mechón que a veces no.
Miro tus ojazos y sé, estoy seguro, de que si la chica te pide un mamut, vas a darle un mamut.
Y es muy probable (la estadística te juega siempre en contra, porque andás por la varianza) que la chica vaya a jugarse unas risas y unos llantos con quien le da apenitas nada, o le da otra cosa. Que te deje un jueves y se arrepienta un domingo. Que vaya a tomarse algo con alguien que tenga otra cosa que no sea un mamut. Es muy probable, no voy a mentirte.
Pero si la chica te pide un mamut, lo sé, vas a darle un mamut.
No puedo más que desearte suerte, mi Niño.

Thursday, May 23, 2013

Rivotril

Oh, Dios. Dame una Némesis que valga la pena. Dame una Némesis que me haga sentir de veras grande.
Oh, Dios. Dame una Némesis.

Sunday, May 19, 2013

Cuánto silencio.

Tuviste juicio, abogados, recursos de amparo y otros recursos también.
Habrás tenido visitas, ropa, comida y un trato respetuoso, tal vez.
Saliste de la cárcel amortajado, al menos.
Tendrás ataúd o cofrecito, quizás.
Tendrás, de seguro, una tumba con tu nombre.
Privilegios.

Tuesday, April 9, 2013

No vuelvas, Maggie

El mundo es un poquito mejor sin vos también, Dama de Mierda.

Sunday, March 24, 2013

Ahí va, Satanás. Tené cuidado.

Ha muerto Martínez de Hoz, ese hijo de puta. Podría haber durado menos que los ochenta y siete años que duró. Pero ahí está, atrayendo moscas.
Desde aquí se lo encargamos al Príncipe de las Tinieblas, a quien le recomendamos que se cuide las espaldas. No vaya a ser que pronto tengamos nuevo jefe en los Infiernos.

Thursday, March 14, 2013

"Yo hubiera votado a Capriles"

¿Qué es, de qué se trata, de dónde viene ese rayo de luz que hace que quieras cerrar cerrar los ojos?
Todo tan rápido, todo tan difícil de contestar sin el automático de la cerradura que a Dios Gracias, mademoiselle. Menos mis amigos, menos vos. Hubiera votado a Capriles.

¿Dónde está la usura lisa y llana, dónde el carisma de la cara, dónde la voz y dónde el eco? ¿Qué precede y qué antecede y qué se sigue cuando nada, cuando siempre siempre el borde, cuando te he querido asir y ya no estabas, cuando me he querido ir y me he quedado, cuando supe que debía y no he podido, cuando supe que no pero si acaso, cuando actuamos lo del llanto y de la llave?
Hubiera votado a Capriles.

¿Qué te asombra de estos podridos argumentos? ¿Qué te enoja si es lo mismo que era entonces y lo mismo que es mañana porque ya se sabe, ya se sabe? ¿Qué sentido pernoctar en el suburbio si es lo mismo que te acuestes en la sábana maldita o en la otra o en la otra? ¿Qué terror, qué diligencia, qué llamada, qué caricia y de qué mano? ¿Qué burdel el de tu cama?
Hubiera votado a Capriles.

¿Qué grito vas a gritar ahora y qué lágrima vas a llorar y por qué muerte? ¿Qué es distinto de aquella primavera? ¿Qué sinónimo no hay, qué imagen no se muestra, qué mártir no es mentira, qué ruido no es valioso y por cuánto tiempo es o no es bueno lo que es bueno y qué persiste? ¿Qué esperás, qué pretendías, qué esperaba, qué pedía? ¿Qué teclado y qué pantalla? ¿Qué piernas por las mañanas y a qué aliento de sangre coagulada?
Hubiera votado a Capriles.

Monday, January 28, 2013

En busca de Alejandría

Es un sistema complejo aunque se empeñen en hacerla fácil. Porque si es necesario un periodista iluminado que te explique la posta para que entiendas relaciones causa-efecto que cuando te las explican se te pintan obvias y que no fuiste capaz de ver por vos mismo, haciéndote sentir, de paso, un pelotudo, eso habla de vos más que del periodista. Lo peor sería que no te preguntaras si, en una de esas, no serás un pelotudo.

Vengo viendo periodistas gurúes desde que tengo uso de razón. Mi Tía Nena veía a Neustadt y a Grondona en prolijo blanco y negro. En la casa se oía sólo el televisor: Dos señores de traje, con caras muy serias, explicaban por la tele qué pasaba y por qué pasaban las cosas que ellos explicaban que pasaban en 1972. Es mi primer recuerdo de la televisión como difusor de conocimiento, y te juro que es como si los estuviera viendo. Y te juro que me daban más miedo que los villanos de "Los Vengadores" (bendita seas por siempre, Emma Peel).

Mis viejos pensaban de un modo un poco diferente de lo que pensaba mi Tía Nena. Mi viejo a Neustadt le decía "Ese Hijo de Puta". Y a Grondona "Ese Otro Hijo de Puta". Vaya a saber. Al menos, el tufillo a clandestinidad que reinaba en casa por aquellas épocas era un alivio, frente al resto de las cosas que reinaban. Mi mejor amigo vivía en un ranchito en una calle llamada Callejón Bermejito. Su papá le pegaba a su mamá, cosas así. Pero en los momentos en los que llegaban un montón de amigos de mis viejos y se ponían a pintar pancartas a puertas y ventanas cerradas, aquello era muy divertido. Por afuera, claro, campeaba la Muerte. Pero la dejemos por ahora, y hablemos de faros.

Sería lindo ("estaría bueno") que, en un acto de toma de conciencia y auténtica liberación, empezáramos a decir qué faros nos indican la referencia. Algunos son muy difíciles de ocultar. Hay opiniones ("yo pienso que", suelen empezar, en el mejor de los casos) que señalan a los referentes con toda claridad. Se reconoce la taxatividad cruda y torpe de Lanatta, la superficialidad gangosa de Bonelli, la retórica tóxica de Morales Solá, la babosa estupidez de Luis Majul. Me parece que eso no está mal: es conveniente ("está rebueno") reconocer cómo viene la mano con el interlocutor. Se puede eventualmente cambiar de tema aprovechando cualquier mosca que acierte a pasar, y adentrarse en terrenos más amables. No se puede andar peleando con todo el mundo. No hay cuerpo que resista y uno termina sacando patente de odioso y radical. En el buen sentido.

Pero, ¡ay, la plasticidad de las convicciones! Porque a veces parece que el faro se moviera y perdés la referencia. ¿Se mueve el faro? ¿Puede ser todo tan relativo? Adaptarse es una gran cosa ("está buenísimo"), y así y así. Porque si bien es injusto que X, también es injusto que mi amiga María Clara no pueda irse de vacaciones a Miami... Yo no niego que X, pero creo que un poco de Y... Es injusto que no pueda sacar los dólares, siendo que...

La referencia móvil es comodísima, porque a la distancia, María Clara y el Callejón Bermejito terminan siendo comparables. Las cosas dejan de pinchar en la cabeza cuando se adopta un relativismo de cincuenta centavos. En una sociedad de promedios, nada está bien ni nada está mal. Lástima que las víctimas de los estados extremos no vivan para contarla. Lástima que la estadística se reduzca a la media. ¿Lástima? Quizás.

No estamos a salvo. Vamos a terminar siendo víctimas de éstos y no de aquellos. Van a apuñalarnos éstos y no aquellos. Porque un faro semoviente hace que siempre tengas la posibilidad de estar en lo cierto, de no haberte equivocado.

La relatividad dice otra cosa. Empieza estableciendo un límite claro, un referente: La velocidad de la luz, esa Constante Universal. Porque todo es en realidad menos simple de lo que te explican, y la verdad es que hace falta un faro que no sé si está en Alejandría o no. Lo que sí es cierto es que si vamos a andar moviendo la referencia ante cada coyuntura, deberíamos preguntarnos qué tan válidas son las relaciones que gobiernan nuestra concepción del sistema.

Yo no sé. La verdad, no lo sé. Me anda pareciendo algo, pero no sé.

Abrazos